¿Cuál es el costo de una vida? 


Las normativas sobre seguridad para los autos nuevos que entran al mercado son variables en todo el mundo, pero la mayoría de los países de ingresos bajos y medios tienen normativas de seguridad tolerantes, y es allí donde se produce el 90 % de las muertes a raíz de accidentes de tránsito.


Esta es una cruda realidad. Cuando no hay legislación, o cuando se legisla en forma deficiente, las empresas automotoras no están obligadas a mantener estándares de seguridad, y algunas sencillamente optan por no hacerlo.


En una alarmante cantidad de países, autos con la misma fabricación y modelo, incluso producidos en la misma planta, salen de las líneas de montaje con un conjunto de funciones de seguridad con destino a venderse en un país con legislación firme, y salen con las mínimas funciones de seguridad, si acaso alguna, con destino a ser vendidos en los países que no la tienen.


Este es un perturbador doble estándar, que se reduce a que las vidas en un país tienen menos valor que en otro.


En México, por ejemplo, el auto de mayor venta en el mercado, el modelo Nissan Tsuru, es el que se usa con mayor frecuencia como taxi, y es además un auto clasificado con cero estrellas en la prueba de choque de Latin NCAP, lo que quiere decir que se le da al conductor un muy bajo nivel de protección, con mínimas funciones de seguridad. La venta de este auto jamás se permitiría en los Estados Unidos ni en ningún otro país desarrollado y con una firme legislación, pero sigue produciéndose masivamente y vendiéndose en grandes cantidades en México.


Gran parte de esto tiene que ver con la falta de conocimientos de los consumidores. La mayoría no sabe cómo preguntar por las funciones de seguridad, ya sea porque creen que todos los autos son seguros en sí, o porque la seguridad no es una prioridad a considerar al momento de comprar un auto. De este modo, la demanda de seguridad sigue siendo baja, los choques se producen, las cifras de muertes siguen siendo exorbitantes y los fabricantes siguen produciendo autos inseguros que pueden comercializar en países donde no hay legislación.


Son pocas las normativas sobre seguridad para los autos en México. Estas fotos muestran a seis Mexicanos que relataron sus experiencias con sus automóviles. Choques, falta de funciones de seguridad, falta de información al momento de comprar sus autos, su espanto al contemplar los videos de las pruebas de choque de Latin NCAP, y de ver cómo se deformaban los modelos de autos que ellos mismos suelen conducir. Todos ellos expresaron su acuerdo en que si se las hubieran ofrecido, habrían pagado con agrado por las funciones de seguridad para sus autos.


Ascensión, Gabriel, Israel, Heriberto, Marcela y Mildred son personas exactamente como ustedes o como yo. Insisto en la pregunta: ¿sus vidas valen menos que las nuestras?


Todas las fotos deben estar registradas a nombre de Chris Bartlett.

Ascensión Garrido Campos, Puebla, Puebla (México)


El video de Latin NCAP es impactante, observó Ascensión, un ejecutivo mexicano, mientras lo veía junto a sus dos hijos.


El auto que chocaba en el video era un modelo Matiz, el mismo que conduce Ascensión. Ascensión sufrió un choque mientras conducía su Matiz junto a su esposa, quien resultó con la nariz quebrada a raíz del accidente. El auto es esencial para sus vidas, pero el aspecto económico es un problema.


Ascensión expresó alivio cuando descubrió que existe una organización que examina el problema de la seguridad vial, "ya que las empresas dicen que en estos tiempos los autos están hechos para chocar". Las empresas están preocupadas de vender más autos, pero deberían comenzar por preocuparse de entregar seguridad a las personas que compran sus autos.

"Las empresas están preocupadas de vender más autos, pero deberían comenzar por preocuparse de entregar seguridad a las personas que compran sus autos."


Ascensión Garrido Campos, Puebla, Puebla (México)

Gabriel Sánchez Calderón, Ciudad de México


Gabriel, de 29 años, es un joven taxista de Ciudad de México. Tras contemplar el video sobre la prueba de choque de Latin NCAP, estaba impactado al ver que el auto que conduce, un Nissan Tsuru, resultó destruido después de chocar a 60 km por hora.


El modelo Tsuru es el auto menos costoso, expresó Gabriel con preocupación, ya que posee taxis del modelo Nissan Tsuru en su flota. "Sabemos que no cuentan con airbags", dice, "pero ver ese choque a un poco más de 60 kilómetros por hora es alarmante". Su flota de taxis consiste en ocho Nissan Tsuru, un GM/Chevrolet Aveo y un Nissan Tiida.


"El gobierno se lava las manos", expresó con profunda decepción: "Es posible que no haya investigado todo lo que debía; en adelante pasaré más tiempo investigando cuál es el mejor auto para mí".

"Ver el choque del Tsuru a solo 60 kilómetros por hora fue alarmante". 


Gabriel Sánchez Calderón, Ciudad de México

Israel Torres Jiménez, Estado de México


Israel es conductor de taxi en el Estado de México. Contrató un Nissan Tsuru, el modelo de taxi más común en Ciudad de México. Hace poco tiempo tuvo un choque de menor importancia durante una tarde lluviosa, que lo "despertó" en relación con las funciones de seguridad para los automóviles al constatar el daño sufrido por su taxi.


Ahora, cuando el camino está mojado, se inquieta mucho. Su opinión es que "el modelo Tsuru es desechable" y cuando se le mostró el video de Latin NCAP sobre la prueba de choque del modelo Tsuru, se mostró bastante afligido. Siente estar en una situación terrible, ya que conducir ese taxi es su única fuente laboral para la que se siente cualificado y capaz de realizar. Tiene mucha conciencia acerca de su responsabilidad hacia sus pasajeros, pero ese es el único auto que puede permitirse conducir.

"Como conductores de taxi, todos los días vemos accidentes pequeños, o grandes accidentes".


Israel Torres Jiménez, Estado de México 

Heriberto Mendoza Marroquin, Cholula, Puebla (México)


Cada día, Heriberto conduce su modelo GM/Chevrolet Spark hacia su lugar de trabajo. Reconoce que su auto no tiene alarmas, sistema eléctrico para las ventanas, ni airbags. Sin embargo, tiene radio y aire acondicionado, los que considera esenciales.


No ha participado en accidentes, pero quedó sorprendido tras ver el video de Latin NCAP sobre seguridad. "Los gobiernos deberían implementar reglamentos sobre seguridad, ya que en caso contrario, quedamos expuestos al criterio de los agentes de ventas", y añade que "debería haber un sistema igualitario de seguridad para todos los vehículos".


Heriberto expresa que aconsejará a las personas que vayan a comprar un nuevo modelo compacto para que sean muy rigurosas, se fijen en la estabilidad del auto y en si tiene airbags, y que den prioridad a la seguridad por encima del costo.

"Debería haber un sistema igualitario de seguridad para todos los vehículos"


Heriberto Mendoza Marroquin, Cholula, Puebla (México)

Marcela Salazar Salgado, Ciudad de México


Marcela vive con su perra, Gema, en Iztapalapa, un vecindario de escasos recursos en la Ciudad de México. Trabaja en el Instituto mexicano de seguridad social, y conduce cada día su GM/Chevrolet Aveo hacia su trabajo. Recuerda cuán emocionada estaba cuando compró el auto, y le encanta el espacio, la libertad y el rendimiento que ofrece.


El precio fue un factor clave al momento de decidirse por aquel auto. El concesionario le informó acerca de todas las funciones del auto, menos las relativas a la seguridad, y ella no preguntó, ya que suponía que "todos los autos son seguros". Estaba impactada al ver el video de las pruebas de choque de Latin NCAP para el modelo Aveo. Luego esto se transformó en rabia e incredulidad, y cuestionó tanto al gobierno por no reglamentar la seguridad vehicular y proteger a los consumidores, como a los fabricantes por el aparente trato que daban a su vida, como si tuviera menos valor que la vida en otros países. Ahora entró al mercado en busca de un nuevo auto, y sabe cómo preguntar por las funciones de seguridad.

"Deberían decirnos la verdad: cuáles autos son seguros y cuáles no lo son. ¿Por qué lo hacen en algunos países y en otros no?"


Marcela Salazar Salgado, Ciudad de México

"No bastó con conducir en forma cuidadosa en la autopista"

Mildred Dimayuga Mosso, Cuernavaca, Morelos (México)

Mildred Dimayuga Mosso, Cuernavaca, Morelos (México)


La oficinista Mildred, de 31 años, conducía su modelo Tiida en la autopista cuando se vio envuelta en un choque.


"Pensaba que todos los autos venían con mecanismos de seguridad integrados, y sencillamente, no es así. No basta con tener cuidado al conducir" expresa Mildred, confesando que al momento de comprar el auto, había "dado por sentado" que era muy seguro.


Mildred resultó con lesiones debido al choque, y debió usar un collar especial y movilizarse en taxi durante varias semanas. "Recomiendo a otras personas que investiguen de manera rigurosa sobre el auto antes de comprarlo".


"Debería haber un sistema igualitario de seguridad para todos los vehículos."

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